La carta es un PDF
Un archivo pesado que hay que ampliar con dos dedos, a veces con la carta del año pasado. En el móvil es la forma más rápida de perder a alguien.
Diseño webs para restaurantes, asadores, bares y bodegas. Carta legible en el móvil, alérgenos claros, reservas directas y la información que tu cliente busca antes de salir de casa.
Tu cliente consulta tu web desde el móvil, a menudo de pie y con prisa. Quiere ver la carta, saber si abres hoy y reservar. Si algo de eso falla, elige otro sitio.
Un archivo pesado que hay que ampliar con dos dedos, a veces con la carta del año pasado. En el móvil es la forma más rápida de perder a alguien.
Una persona celíaca o con alergia necesita saber qué puede pedir antes de ir. Si no lo encuentra, ni se arriesga ni reserva.
Cierre por vacaciones, horario de invierno o festivos que solo se anuncian en redes. Y alguien se planta en la puerta con el local cerrado.
Sin forma de reservar directamente contigo, incluso tus clientes habituales acaban en una plataforma que se queda con la relación.
Una web de hostelería no necesita muchas páginas. Necesita que lo importante esté a un toque de distancia y siempre al día.
La base es la misma, pero el cliente cambia. No busca lo mismo quien reserva para una comida familiar de domingo que un turista que acaba de llegar a la ciudad.
Mucha reserva de grupo y de fin de semana. Pesa que el menú de asado, los precios por ración y las reservas para grupos se vean claros. Un formulario de celebraciones ahorra llamadas.
Pocas reservas y mucha visita espontánea. Lo que vende es la ficha de Google con fotos de la barra, el horario real y una carta de tapas legible, con alérgenos.
Clientes de paso que deciden desde el móvil y a veces en otro idioma. Ayudan un menú del día bien visible, la carta en inglés y saber a qué distancia estás del monumento o la playa más cercana.
En las zonas de vino se combinan visitas, catas y comidas. La web tiene que explicar qué incluye cada opción y permitir reservarla sin llamar.
En hostelería, el contacto que importa es la reserva directa. Mido cada reserva hecha desde la web y las peticiones de grupos o eventos.
Además cuento cuántas personas abren la carta y cuántas pulsan “cómo llegar”, en la web y en la ficha de Google. Mucha gente no reserva: mira la carta y se presenta. Esos clics te dicen si la web está haciendo su trabajo aunque no haya reserva.
En restaurantes, casi todo pasa en Google Maps. Búsquedas como “dónde comer” más la ciudad, “tapas en el centro”, “restaurante cerca de mí” o “menú del día” más el barrio se resuelven con el mapa y tres fichas. Tu objetivo es estar entre ellas.
Para eso, tu ficha de Google Business Profile tiene que tener la categoría correcta, horario real (también festivos), fotos recientes, la carta enlazada y el enlace de reservas. Las reseñas son decisivas: contéstalas todas, también las malas, con calma y sin discutir.
La web suma: una carta en HTML permite que Google entienda qué platos sirves. Te lo explico en cómo aparecer en Google Maps, y lo trabajo cada mes en el servicio de SEO local.
Es un concepto de ejemplo que he diseñado para mostrar el enfoque. No es un cliente real.
Reserva en primer plano, carta a un toque y fotos que abren el apetito. Puedes ver los otros conceptos en proyectos.
Lo que más veo en webs de restaurantes es una web bonita que nadie actualiza. La carta es de otra temporada, el horario no cuadra con el de Google y las reservas solo se pueden hacer llamando.
Mi consejo: antes que una web espectacular, una web que puedas mantener al día. Carta en HTML, horario coherente en todas partes y un botón de reserva claro. Con eso ya juegas en otra liga.
Trabajo con restaurantes de toda España en remoto. Para las fotos de platos y del local, lo mejor es que se hagan en tu horario de servicio, con la luz y el ambiente reales.
Un restaurante o bar con carta en HTML, alérgenos, reservas, horario y ubicación suele encajar en la Web Esencial, desde 420 €. Si tienes varias cartas, eventos, grupos o blog, es una Web Profesional: desde 630 €, normalmente entre 630 y 1.050 €. Precio cerrado antes de empezar. Más detalle en cuánto cuesta una página web.
Una web con carta, alérgenos, reservas, horario y ubicación suele encajar en la Web Esencial, desde 420 € sin IVA. Si tienes varias cartas, eventos, grupos o blog, es una Web Profesional, desde 630 €. Tienes el detalle en precios.
Porque en el móvil obliga a hacer zoom, tarda en abrirse y Google lo lee peor. Una carta en HTML se lee bien en cualquier pantalla, se actualiza en un minuto y ayuda a aparecer cuando buscan un plato concreto.
El Reglamento (UE) 1169/2011 obliga a informar de los 14 alérgenos de declaración obligatoria. Si tu carta está en la web, lo lógico es que lleve esa información, plato a plato. Consulta con tu asesoría o con Sanidad de tu comunidad cómo aplicarlo a tu caso.
Sí. Te preparo un sistema sencillo para cambiar platos, precios y alérgenos sin tocar el diseño. Si prefieres no hacerlo tú, me lo mandas y lo actualizo con el mantenimiento.
Las plataformas te dan visibilidad, y no hace falta dejarlas. Pero quien ya te conoce debería poder reservar directamente contigo. Puedes usar el widget de tu plataforma o un formulario propio; lo decidimos según cómo gestionas las mesas.
Sí. Quizá no necesitas reservas, pero sí horario claro, ubicación, carta o barra con alérgenos y una ficha de Google con fotos. A menudo basta con una web muy sencilla y bien hecha.
Si recibes turistas o peregrinos del Camino de Santiago, sí. Una versión en inglés de la carta y de la información básica suele bastar. La preparo como parte del proyecto y la presupuesto antes de empezar.
Te envío un primer análisis de tu web y una propuesta clara. Sin compromiso.